2º Sabado de Cuaresma
El pasado sábado pudimos disfrutar de una jornada muy completa en nuestro cuartel. Tras la comida de hermandad con la Sentencia de Jesús al mediodía, y una larga tarde de palitos y de risas alrededor de nuestra barrita llegó la hora de la verdad.
Eran las nueve de la noche cuando comenzamos a llegar al grupo y la primera broma no tardó en llegar. Paquito Baena y él que escribe, a las órdenes del Hermano Mayor de la Virgen del Consuelo, nos encargamos de ilustrar cómo se hace una levantá en condiciones en Puente Genil, a la par que el amigo Manu Reina y sus dos invitados de Córdoba, que andaban de visita por allí, huían sin hacer mucho ruido, probablemente abrumados ante tal escenificación.
De seguido nos sentamos a la mesa y tras ser ésta bendecida, el hermano Javi Sánchez inició la Sangre...Se cantaron buenas cuarteleras, algunas de ellas al Huerto y a la Amargura que era lo que tocaba. Y en este punto, hay que resaltar las ganas con las que este año ha venido el hermanito Luife Estrada, pues ya no es el primer sábado que se arranca, y muy dignamente, a cantar una saeta, en este caso a su señor de la Humildad.
Al ser pocos los que estábamos, a una hora más temprana de lo que viene siendo normal, nos levantamos de la mesa para ir averiguando la alpatanera y dirigirnos a la calle de la Plaza para contemplar el marcial desfile del Imperio Romano.
A partir de ahí, hicimos nuestro tradicional itinerario de subida y de bajada, a destacar el clásico encuentro en el pórtico de la ermita de Jesús con nuestra corporación hermana del Sudario. Tras un leve retraso por parte de él que portaba la alpatenera en el camino de vuelta al cuartel, por fin llegamos al azulejo de la Virgen de las Angustias, donde nos encontramos con nuestros pequeños vecinos de la Traición de Judas.
Nuestro presidente, bien aconsejado, invitó a estos hermanitos a que compartiesen la cena con nosotros. De manera que los dos cuarteles llegamos al grupo tras una breve parada en la iglesia de Los Frailes.
Un vez en la mesa y perfectamente intercalados, tomamos la rica cena que nos había preparado Juan, aunque los niños venían cenados y apenas la probaron. Se volvieron a cantar coplas y cuarteleras, a las cuales se animó Loren Reina Jr. Y un feliz Mario, tiró de sus reservas de refrescos para atender a nuestros jóvenes invitados.
Ya terminando la cena, David me concedió el honor de entregar la segunda pata de esta cuaresma, la cual fue a parar a nuestros amigos invitados. Para tal tarea, reclamé la presencia del benjamín de ellos, Carlos López Reina, el cuál ayudado por una silla, no tuvo ningún problema en hacerse cargo de tal privilegio. El hermanito Carlos, fue acompañado por su presidente Manolo Medina Fernández, quién nos dirigió unas palabras de agradecimiento.
Una vez finalizada la cena recibimos agradables visitas como las de los hermanos de la Espina y la de Joaquín Ruiz y Julio Migueles. Las madres de los niños mediante llamada telefónica los iban mandando para la casa y cómo de nosotros quedábamos pocos, porque pocos fuimos los que bajamos a la cena, pues llenamos de nuevo la alpatanera y volvimos al azulejo…Podemos decir, que así terminó la noche, pues nos fuimos dividiendo hasta que la alpatanera y yo llegamos a mi casa tras una breve visita a la Judea.
Para concluir, con esta extensa crónica, quisiera agradecer una vez más a David la gran labor que está desarrollando y que me eligiese para, el que para mí fue, el momento más emocionante que llevo de Cuaresma. Y también me gustaría expresar la tristeza que siento cuando veo que muchos de mis hermanos, por distintas circunstancias, no pueden venir al grupo un sábado de cuaresma. Sé que más que ellos no lo siente nadie, pero de verdad os digo, que se notó mucho la ausencia de todos y cada uno de vosotros.
Me despido deseándoos a todos una feliz semana y esperando impacientemente que den las nueve de la noche del próximo día 19 para veros a todos en nuestro cuartel.
¡Viva La Lanza!
MBP