III Cazuela Manantera
El jueves 17 de febrero como va siendo tradición en las semanas previas a nuestra añorada cuaresma, la Lanza se engalana de amistad. Quizás nos desborde el júbilo y la necesidad de compartir momentos con nuestros hermanos, tanto es así que la iniciativa de la anterior cazuela en la salita, parece quedarse estrecha. Este maravilloso encuentro de amigos, hermanos con unos cuantos papelones y nuestros queridos “palitos” hace que cada jueves de cazuela vaya tomando más relevancia, casitoma similitud con los esperados sábados cuaresmales. Este último encuentro citado, ha batido record de congregación de amigos y hermanos, tanto es así que llegamos al número de 18 magníficos asistentes, que aguantaron hasta bien entrada la velada menos los bien comentados por algún hermano como, los “…pues haber estudiao…” que por desgracia nos dejaron a una hora marcada por el segundo palito.
El relato de nuestra entrañable cazuela, la verdad que cada semana se hace más difícil y a la vez más enriquecedora para la corporación, si bien digo esto no es por la complejidad de lo sucedido, sino por lo ingerido, que complica el recuerdo con lagunas, pero no de garrafón.
Este que narra lo acontecido llegó a la cita con una mesa repleta en todos los aspectos, no faltaba detalle, prácticamente no conseguí ver el color del mantel, entre tal cantidad de buena gente apiñada para entrar en calor y un gran surtido de entrantes que aguardaban a la peculiar cazuela que abordaríamos de segundo.
Reseñar que no llega a tradición pero va en camino de costumbre que nuestros hermanos Juanki y Javi Sánchez se encarguen de las odiosas compras y se de lo que hablo ¿verdad Mario?. Tambien recalcar la labor de nuestros hermanos Velasco y Lolo en los fogones con su correspondiente "fritada de huevos" por parte de nuestro presidente.
Citar entre tapeo típico lancero aceitunas de la buenas, ensaladilla, embutidos, atún, etc. Para dar un toque distinguido se vio algún plato de arroz y cito se vio porque prácticamente se los comió el hermano Miguel Salas. Entre tanta cantidad de entrantes había un plato extraño que llenaba los espacios intersticiales de las tapas buenas y no era otra cosa que las “bolochofas” que tal como se pusieron en la mesa fueron retiradas a mejor vida y no en ningún estomago hambriento.
Llegó el esperado perol de huevos fritos con papas acompañados de una masa extraña… resulto ser carne picada, algunos se miraban buscando los espaguetis y al ver que no aparecían decidieron hincar el tenedor.
Entre charlas, risas, jaleos y grandes conversaciones se entró en el postre de “palitos”. Algunos abandonaron pronto, dícese el caso del amigo Pablo Serrano. Los demás parecían esperar al camarero para que les sirviera la copita de rigor. Esta llegó pero fue servida a “dogface”.
La lista se incrementaba por grandes tandas debido a la cantidad de jubilados que nos congregamos en esta ocasión. Reseñar la sorpresa del hermano Juanito que no faltó a la ocasión y nos deleitó con su presencia. Los amigos zelotes se portaron más que bien y dejaron el listón bien alto con su participación.
Por un rincón de la mesa Javi Sánchez, Bolo y éste que narra, jugaban a adivinar pasos de nuestra semana mayor, mientras se dibujaban a bolígrafo en el mantel. Cada acierto iba seguido de un brindis de felicitación al acertante.
La velada se prolongó hasta las 4 de la mañana con otro concurso manantero-futbolero presentado por los hermanos Miguel y Javi. Con preguntas a los ya pocos asistentes del tipo: ¿Quién fue el manantero ejemplar en el 1992? O ¿Quién marcó el gol en la final de la Eurocopa del 2000?
En fin como podéis comprobar cada jueves de cazuela va superando en ganas, calidad y cantidad a los anteriores, así desde aquí se despide el cronista de la semana, esperando con un rama en Eugenio que llegue el siguiente.
Un abrazo.
Jorge Ortiz Cejas